Matices de la Forma sobre el Fondo, en los Instrumentos de Gestión Ambiental

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Con anterioridad he planteado, sobre los principios y fundamentos de los instrumentos de gestión ambiental, sobre la importancia de su aplicación articulada, desde el punto de vista integral, como mecanismo fundamental para lograr la armonización del desarrollo económico con la protección del ambiente.  También he destacado, sobre la particularidad de cada instrumento y lo fundamental de la no manipulación de los mismos, situación recurrentemente realizada por los gobernantes de turno - a todo nivel - que realizan estas acciones a fin de lograr adecuar los resultados de su aplicación a su querer o sentir, lo que resulta en matices de la forma de los instrumentos de gestión ambiental, que se anteponen a su fondo (principios y fundamentos).

La introducción forzada, dentro de los procesos de evaluación ambiental de toda naturaleza, de elementos que no corresponden a las herramientas establecidas para identificar adecuadamente las interacciones de las actividades humanas, con el entorno en donde se desarrolla, va dando como resultado una desconexión cada vez más acentuada entre la decisiones tomadas sobre los proyectos sometidos a estos procesos de evaluación, y el sustento científico de las decisiones tomadas, que va denotando variaciones insustentables en la toma de esas decisiones, las cuales se generan en función de la titularidad y temporalidad del proyecto o actividad que se evalúa.

Y es que pretender que las decisiones, sobre algún proyecto de desarrollo económico, ya sea a favor o en contra, tomadas mediante la manipulación del instrumento de gestión ambiental aplicado, pueda legitimarse ante la sociedad mediante el matizado de los procesos a través de la argumentación jurídica o a través de la incorporación de información excesiva, sin valor, conectividad, ni funcionalidad, resulta banal, forjando en la sociedad un efecto totalmente contrario al perseguido y aún más perjudicial, que es la falta de credibilidad absoluta de la sociedad sobre los instrumentos de gestión ambiental.

Las personas que dirigen y han dirigido los procesos ambientales actuales, no han entendido que los temas ambientales son de mayor divulgación e información, aunque esto no significa, que de mayor entendimiento pues mucha de la discusión es sustentada en paradigmas creados intencionalmente por los mismos que fueron y aspiran nuevamente a dirigir la cosa ambiental o algunos otros que tienen su modus vivendi en crear mitos, ya sean estos pesimistas u optimistas", sobre temas ambientales.

Por lo que en la actualidad el tema ambiental, es ampliamente cuestionado en cuanto a los procesos que lo regulan, sobre todo por el descredito de estos procesos originado por la manipulación de su ejecución, con lo cual la sociedad salvo los interesados o involucrados, consideran que ninguno de estos instrumentos de gestión ambiental puede garantizar - al menos parcialmente - mejorar la calidad de vida de la población mediante el disfrute de un medio ambiente lo más integro y lo menos deteriorado posible.

Esto ha traído como consecuencia - aun cuando las empresas cuentan con una serie de técnicas precisas que les permiten determinar tanto el valor de los impactos derivados de su actividad productiva como los costos que habría de internalizarse para evitar tales impactos o, al menos, reducirlos a la mínima expresión que la tecnología existente permita - que la sociedad se plantea su participación en los procesos de Evaluación Ambiental - indistintamente del instrumento de gestión ambiental que se aplique - con la única intención de exigir el rechazo de un determinado proyecto, ignorando que los instrumentos de gestión ambiental, están diseñados básicamente, para mejorar ambientalmente los proyectos a través de prevenir, mitigar o compensar sus impactos negativos.  Lo anterior, como consecuencia de la franca desconfianza creada por la manipulación de los instrumentos por quienes están llamadas a garantizar su estricto cumplimiento de forma transparente.

Esta situación, como es de esperar, ya no solamente se presenta ante los instrumentos de gestión ambiental predictivos, sino que comienzan a verse sus brotes en los instrumentos de seguimiento y control, evidenciándose en los borradores de actualización de la reglamentación de este proceso y en las decisiones tomas de forma puntuales – afortunadamente - pero que comienza a recorrer - de forma peligrosa - el mismo camino que el instrumento de gestión ambiental más divulgado, pero reitero no necesariamente más entendido.

Así pues, si no se deja la manipulación de la evaluación ambiental – formulación de normas, decisiones de procesos predictivos o de seguimiento y control, y demás instrumentos aplicables para armonizar el desarrollo económico con la protección ambiental – mediante decisiones a priori en función del querer o parecer de la autoridad de turno o de otro interesado y justificaciones posteriores matizando la forma sobre el fondo (principios y fundamentos científicos) no podremos revertir el descrédito y destrucción de la confianza de la sociedad sobre los procesos de evaluación ambiental e iremos indefectiblemente hacia una arbitrariedad que no podrá sustentar el desarrollo económico del país creando una dicotomía entre crecimiento económico y protección ambiental, que no existe más que en la cosmovisión de aquellos en donde la forma se antepone al fondo.